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Quiero desde mi ventana, saltar hasta tu cama...

Hay tantas cosas que quería contar. Esta ha sido sin duda una semana emocionante. Pero bueno, comencemos...

En primer lugar, no me gustan las instalaciones, esas "esculturas" o "composiciones" que tanto les gustan a los "artistas" en estos tiempos. Es cierto, que he visto algunas bastante creativas, pero son la excepción (como el museo del peatón) y no la regla. Tienen más creatividad en protestas del PRD o la APPO y en los rallies de López Obrador. Tienen más trascendencia, significado y valor artístico las etiquetas de "¡Cuidado! No pise al presidente Fecal" enterradas con palillos en cacas de perro, o el cementerio de TV's, que unos barquitos de papel colgados del techo. Pero bueno, cada quién su arte, yo prefiero mi arte.

Hace un par de días, se cayó en el suelo una pila de revistas en medio de mi cuarto. Como mi mamá desde que están tiradas me recuerda que las levante cada vez que tiene oportunidad, hoy le dije que era una instalación. Las únicas instalaciones que considero que valen la pena, son unas hechas con piezas modulares de cobre, soldadas con un soplete, conocidas como Degas.

Hablando de mi arte, esta semana la he dedicado a hacer origami modular usando sonobes. Todo comenzó porque me quedaban varios posters de los tiempos en que vendía películas así como calendarios del 2006. También junté unas envolturas. La cosa es que primero todas eran superficies rectangulares de diferentes tamaños. El problema que me planteé fue cómo cortarlos en cuadrados del mismo tamaño de manera que se desperdiciara el mínimo de papel posible. Es decir, sacar el tamaño del cuadrado de manera que al cortar en todas las superficies cuadrados de ese tamaño, se desperdiciara el mínimo de papel posible. Tratando de plantear ese problema en una hoja de papel de origami, llegué a la conclusión de que se reducía al último Teorema de Fermat, es decir no existía una solución entera. Así que desistí, y a ojo de buen cubero, los corté al tamaño de una hoja de origami estandar, es decir 11 cm.

El asunto es que ahora tengo cientos de sonobes, he hecho tantas figuras como esquemas he encontrado en la red. Creo que podría abrir una exposición, o hacer una instalación de origami modular. Tratando además de crear algo nuevo, me pasé 5 horas tratando de hacer un doblés, lo que buscaba era que uno de los sonobes quedara perpendicular a una esquina, hasta que me di cuenta de que en la esquina ya había 3 y que eran ortogonales entre sí. Eso de no ir a la universidad hace daño, ya me di cuenta.

Pero además de ver instalaciones en galerías de arte y hacer origami, esta semana compré todos los saldos de libros que pude. Tal vez ya tengo suficiente para leer todo el año. Entre ellos tengo todos los libros de Michael Moore. Lo malo es que están en español y la traducción está medio rara. También ya tengo un nuevo ejemplar de El misterio del capital (pues el que tenía lo dejé en Villahermosa) y la última edición de El otro sendero.

Creo que ya es tiempo de comprar mi Wii, pues los precios están bajando. Ya se pueden encontrar en eBay a USD $311 y USD $45 de envío. Sé que mi religión me prohibe pagar el precio de retail, y más aún pagar algo sobrevaluado. Pero es el Wii. De hecho, estuve tentado a pagar el que vendían en Chedraui a $4,500 pesos, que era por mucho el más barato que había visto en México. Considerando que ni en Sanborns ni en Sam's lo tienen. A crédito salía en $10,000, por eso no lo compre. Cuando por fin me decidí a pagar los $4,500 ya lo habían vendido y todo lo que quedaba era un nunchuck.

Además de saldos de libros, también me siento tentado por los saldos de ropa. Un día paseaba por una tienda departamental y vi un traje nada mal rebajado de $1,990 a $354 pesos. Lo revisé y no tenía defectos, simplemente era demasiado claro para la temporada de invierno. Me convenció, pero al llegar a la caja y leer el código de barras, decía que costaba $550. Estaba bonito, pero para qué pagar $200 más por algo que no necesito. Como no se me ocurría ninguna ocasión para ponérmelo, pensé que sería buena idea "buscar trabajo", es decir simplemente buscar una excusa para salir, ponérmelo y que alguien me viera (no en ese orden).

Hoy además seguí recorriendo tiendas, nada más por el puro gusto. Me probé varios trajes. De hecho el vendedor me armó toda la colección para la semana. Cuatro trajes (el viernes sería casual), de diferentes estilos y colores, pero todos de lana importada de Italia o de Uruguay. Lo mejor de todo, estaban rebajados, por los cuatro eran $3,200 pesos. Lo malo es que yo trabajo en pijama y hasta ahora no tengo una buena excusa para volverme metrosexual.

Por cierto, hablando de hoy, mandé un paquete a Guadalajara, en Estafeta también subieron $5 pesos a sus tarifas. Como todo lo demás, me pregunto hasta cuándo podrá sostenerse esta situación. Por las dudas yo ya cambié todo mi dinero a dólares (y tal vez lo haga ahora a euros), sólo me quedan $400 pesos.

Bueno, mañana le sigo...

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