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Buscando pareja

Este post no trata sobre cómo, cuándo, dónde o por qué buscar pareja. Tampoco trata de romance, citas o de relaciones sentimentales o sexuales. Pero sí trata de una ventaja presente al tener pareja o trabajar en equipo con gente cercana. Se trata de la memoria transactiva.

Si nos lo proponemos, podemos memorizar libros enteros, números telefónicos de todos nuestros contactos, fechas importantes y demás. Sin embargo, nuestra memoria es limitada. Constantemente olvidamos información que no ocupamos frecuentemente y mientras que recordamos fácilmente datos con características específicas o de un tema en particular, se nos dificulta recordar información de campos en los que no estamos muy familiarizados.

Sin embargo, lo que olvidamos no está perdido para siempre. La memoria tiene muchas ayudas. Existen mnemotécnicas que nos ayudan a asociar ideas complejas con otras más fáciles de entender o de recordar, o podemos simplemente recordar dónde está la información en lugar de la información en sí misma. En lugar de recordar números telefónicos, podemos recordar dónde está la agenda telefónica. En lugar de recordar una receta de cocina, recordamos en qué recetario viene. O tal vez la manera más fácil sea preguntarle a alguien más.

Malcolm Gladwell sugiere en su libro The Tipping Point que mucho de lo que recordamos se encuentra en realidad almacenado fuera de nuestros cerebros. En específico, en los cerebros de la gente cercana a nosotros.

La memoria transactiva es un sistema en el un grupo de personas codifica, almacena y recupera datos. Es una especie de memoria grupal en el que las personas se asignan automáticamente qué debe recordar cada persona de acuerdo a su organización social. Funciona tanto en familias como en organizaciones más grandes, sin embargo, entre más cercano sea el grupo se requiere menos esfuerzo para coordinar qué recordará cada quién. Por ejemplo, en una familia el hijo adolescente puede ser implícitamente el encargado de recordar los detalles de cómo usar la computadora y ayudar a los demás miembros de la familia. De igual manera, alguno de los padres recordará cómo pagar los impuestos y la madre será la experta en el cuidado de los niños. Es conocer a una persona lo suficiente para saber qué es lo que sabe, y también confiar en que una persona tiene amplios conocimientos en su área de especialidad.

Con respecto a la pareja, Gladwell menciona un estudio realizado por el Dr. Daniel M. Wegner de la Universidad de Virginia en el que aplicó pruebas de memoria a 59 parejas. A la mitad de las parejas se les permitió permanecer juntas, a la otra mitad se les separó y se les asignó un nuevo compañero con quien no estaban relacionados. A todas las parejas se les asignó recordar 64 enunciados y después de unos minutos, escribir tantos como recordaran. En esta prueba se desempeñaron mejor las parejas que seguían unidas.

El doctor Wegner también argumenta que la memoria transactiva es una parte importante en las relaciones cercanas y que la pérdida de esta memoria conjunta es uno de los factores que hacen los divorcios tan dolorosos. Afirma que las personas divorciadas que sufren depresión y se quejan de disfunciones cognitivas pueden estar expresando la pérdida de uno de sus sistemas de memoria externos. Con la pareja también se van experiencias y recuerdos compartidos. Y esta pérdida se siente como perder parte de la mente propia.

Así es que no sabría si buscar una pareja con muy buena memoria (que tal vez no sea la mejor idea) o buscar múltiples parejas con experiencia en varias especialidades.

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