Sobre las Enciclopedias
Hace un par de días veía el Weekly Address de Barack Obama. Esta semana el presidente de EEUU habla sobre la nominación de la juez Sonia Sotomayor para reemplazar a David Souter como juez asociado de la Corte Suprema.
En su discurso, Obama menciona que la admisión de Sotomayor en una buena universidad se debe entre otros factores a que su la madre le compró la única enciclopedia en su vecindario.
Esto me hace pensar que tal vez pertenezco a la última generación de estudiantes que consultaron enciclopedias como principal fuente de información. Eso fue cuando iba a la secundaria antes de que Internet fuera un servicio y después una commodity.
Tal como menciona Obama, en su tiempo, poseer una enciclopedia era una ventaja. Una o varias enciclopedias ahorraban viajes a la biblioteca, permitía terminar trabajos escolares en horarios en que las bibliotecas estaban cerradas, y además ganancias sociales dado que los compañeros que no poseían enciclopedias estaban ansiosos por hacer equipo con uno.
Mi primer acercamiento con las enciclopeidas fue con El Quillet de los niños, una enciclopedia orientada a los niños única e irrepetible editada por la escritora Beatriz Ferro para la editorial argentina Arístides Quillet. Esta enciclopedia fue una de mis motivaciones para aprender a leer antes de que me enseñaran, y tal vez una de las razones por las cuáles estoy lleno de datos que suelto a la menor provocación.
Fue en 1997 que con ayuda de un cupón que venía en el cereal convencí a mi mamá de que me comprara la edición 98 de Microsoft Encarta. No fue la primera enciclopedia electrónica en CD-ROM pero sí la más exitosa y la que fue desplazando y relegando poco a poco a la tradicional Enciclopedia Británica y a las enciclopedias impresas en papel en general. En un pequeño disco, Encarta ofrecía más artículos de mayor extensión y calidad que decenas de tomos varias enciclopedias impresas, eso sin mencionar sus diversos recursos multimedia y actividades. Por desgracia, dicha supremacía no duró más que el acné de un adolescente y en una corta vida de menos de 16 años (la primera edición de Encarta en inglés fue en 1993,) con más de 65,000 artículos en su edición en inglés y 42,000 en español, este mes (junio, 2009) Encarta será descontinuada.
He de decir que en el ámbito de las tareas escolares, Encarta fue un gran salto que cambió radicalmente la manera de hacer las cosas. Por una parte, nos acercaba al lado oscuro al permitir hacer tareas en menos de 5 minutos con todo y tiempo de impresión por medio del infame copy&paste. Eso funcionó hasta que alguien más se la compró y entregaba exactamente la misma tarea. El otro lado de la tortilla era que en sí misma era una herramienta interesante que invitaba a ir más allá y explorar más allá de lo indispensable. En específico la función de búsqueda ahorraba muchas horas de trabajo improductivo. Al final del día, uno aprendía más.
Por supuesto, no puedo dejar de mencionar la siguiente iteración en la evolución de la enciclopedia y tal vez el último clavo en el ataud de la enciclopedia impresa: el salto de un medio de almacenamiento de datos local y contenido estático, al universo interconectado e hiperenlazado de la World Wide Web. La imprescindible Wikipedia, fundada en 2001, no fue la primera enciclopedia en línea pero sí la que estableció el paradigma. Puedo mencionar un par de características que la distinguieron del resto. La primera de ellas es liberar su contenido a través de la licencia GNU Free Documentation License, lo que significa que cualquiera puede utilizar sin costo alguno y con muy pocas limitaciones el contenido. La segunda característica, que a la vez es la que despierta más críticas y alabanzas a la Wikipedia, es que cualquiera puede editar el contendio. Por una parte se dice que esta característica merma la calidad del contenido porque no necesariamente el autor de un artículo será alguien autorizado o experimentado en el tema, por lo que el contenido puede ser inexacto y sensible al vandalismo. Por el otro lado, permite a la misma comunidad de usuarios corregir estos problemas y en general se afirma que la calidad del contenido es similar a la de enciclopedias redactadas por expertos y revisadas cuidadosamente como la Britannica. En consecuencia, la Wikipedia ha crecido más que cualquier otra enciclopedia en la historia contando al día de hoy con 2,899,220 de artículos en su edición en inglés.
Hoy en día Wikipedia nos permite encontrar información sobre prácticamente cualquier tema, en muchos casos como los eventos históricos, disponible casi en tiempo real en el mismo momento en que ocurren y con todo tipo de recursos multimedia complementarios como fotografías, audio, video y enlaces a otras fuentes. Es difícil imaginar qué vendrá en el futuro.
Probablemente en un futuro cercano nos encontremos con una enciclopedia que sea más que un compendio de información, una herramienta de administración de conocimiento capaz de contestar preguntas y de entender contextos para dar respuestras precisas, tal como ahora intentan la nueva generación de buscadores como Wolfram Alfa. Tal vez tendrán facilidades para actualizarse con una menor intervención humana, agredando información de manera automática a través de funciones de la Web Semántica.
El conocimiento tiende a volverse libre y universal, sin embargo aún no está al alcance de todos. Es una realidad que hay una brecha digital que cada día se hace más grande entre las personas con acceso a las últimas tecnologías de la información y personas sin acceso a las mismas. Por un lado la enciclopedia impresa se vuelve obsoleta y sus beneficios parecen insignificantes en comparación con sus contrapartes digitales, por el otro lado esas mismas ventajas y beneficios son significativas cuando no se tiene acceso a las últimas tecnologías.
Todos los personajes, hechos y lugares son ficticios.
Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Las opiniones, entrevistas y comentarios aquí expresadas son responsabilidad de su respectivo autor y no representan la opinión de dan-alonso.org ni de sus socios o afiliados.
